‘Los que no fuimos a la guerra’. Paredes maestras de nuestro país

 

1962. En ese año se estrenó la película que titula este post (necesariamente modesto, por cierto), en ese año conseguimos el primer ‘cero’ en Eurovisión con una canción de Victor Balaguer que llevaba por nombre `Llámame’, ese año también se casaron  Don Juan Carlos y Doña Sofía, por entonces príncipes de un país en el que no existía la monarquía, se suicidó Marilyn Monroe, Marisol encandilaba a generaciones con su “Tómbola”. 

Entre todos estos acontecimientos, surge una nueva visión lúcida de la España de 1962, la del período 1914-1918 y, en cierta parte y  a través de clichés demasiado evidentes (pero tiernos) cierta manera de ser.

Empezaremos por el final, porque es presente, y una gran pared maestra: Un director de banco, culpable de desalfco, finalmente es indultado porque “No quería empobrecer a la gente, sólo enriquecerse, y eso es legítimo”, que eterno nos parece ahora eso.

Pero, dejando al margen esta anécdota sólo relevante a los ojos de quien acaba de enterarse de los 3,4 millones de euros no regularizados, es decir, estafados al fisco por parte del expresidente, exmolt y, por puesto exhonorable Jordi Pujol, pero no es el único, sólo es el último (Jaume Matas, Millet, Bárcenas, Fabra, Infanta Crisitina, la lista sería interminable y aplicable a la misma máxima).

Pues, la película, dirigida por Julio Diamante, basada en la novela homónima de Wenceslao Fernández Flórez dibuja una alegoría en Iberina de la primera Guerra Mundial (1914-1918) y palpita la división de la sociedad entre los francófilos y los germanófilos, de su repercusión en la vida cotidiana, de la absurdidez de la escisión casi sin venir a cuento entre dos bandos que casi nada tienen que ver con las referencias que los separan. (Otra de las paredes simbólicas que soportan nuestra estructura)

Asumen las distancias como si de dos equipos de fútbol rivales, junto a ello, el anhelo por pertenecer a la primera fila de la política internacional, creyendo (en la caricatura) que el cónsul británico se preocupa por los acontecimientos de una bodega de pueblo. Plasma la insignificancia de un país que con aspiraciones y sin resultado.

Por supuesto, en una de esas estampas costumbristas no puede faltar la apelación a la picaresca (qué sería de nuestros tópicos sin ella) y, claro, una historia de amor entre bandas rivales que nada tiene que ver con los Capuletos y los Montesco, pero que centra la historia.

La película se proyecta dentro del ciclo de la Filmoteca de Catalunya, de sang i de fang (1914-1918), un espejo.

Y un retrovisor, aquí la lista de actorazos: Agustín González, Ismael Merlo, María Luisa Ponte, Laura Valenzuela, Juanjo Menéndez, Gracita Morales, Xan das Bolas, José Isbert, Félix Fernández, Julia Caba Albdibuja

 

PD: La película fue estrenada por imperativo de la censura bajo el título: ‘Cuando estalló la paz’ (cosas de 1962)

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