Un Prado apretado (y recoleto). El pequeño formato de ‘El Prado’ en Caixaforum

“La belleza cautiva. Pequeños tesoros del museo de Prado”, es la última exposición de CaixaForum, ese recinto que los que no somos clientes tenemos que pagar 4 euros por exposición. Cosas de las entidades financieras, que ellas entienden… el caso es que la sala 2 de ese recinto se ha convertido en un recorrido descansado y apacible por las etapas de la Historia del Arte (de la Pintura) en este país.

El recorrido sorprende, pero no impresiona. Inaugurado por el busto de Atenea Partenos, que siempre se agradece, la verdad, preconiza un recorrido casi íntimo por las grandes figuras de la pintura, en consonancia completa con la línea temporal académica, la que nos han enseñado y que constituye para muchos la manera ‘natural’ de acercarnos al arte, así sin estridencias ni esnobismos.

Obras de primeras firmas que no abruman ni invaden, son piezas amables que dejan ver, que muestran el tiempo en que fueron creadas a través de las imágenes. Es un pequeño tesoro escondido que guarda la elegancia de la discreción y del detalle, la belleza cautiva que espera ser descubierta.

Velázquez_-_Jardín_de_la_Villa_Médicis_en_Roma,_Entrada_de_la_gruta_(Museo_del_Prado,_1630) 320px-El_albañil_herido

A pesar de encontrarse con la Vista del jardín de la Villa de Médicis, en Roma (1629-1631),de Velázquez (doscientos años antes del Impresionismo) o de El albañil herido (1786), de Goya. Junto a El Bosco, Tiziano, Brueghel el Viejo, El Greco, Rubens, Madrazo, Fortuny, Durero. La sensación es de reconciliación con el arte en mayúsculas, y en caso de que no se sufra de saturación, esta exposición, tiene el acierto de recoger la esencia de la gran pinacoteca que es el ‘Prado’ sin que se encontrar nada a faltar. Una selección ecléctica sin altibajos, muy equilibrada, y armonizada, tal y como el arte griego anuncia en la entrada.

Y un broche anecdótico: una postal de 1911 de la versión del Prado de ‘La Gioconda’ que un niño de 14 años compró en el museo y en la que dejó escrito en el reverso que la noche antes la obra de Da Vinci había sido robada del Louvre. El arte más cotidiano.

La recomendación es que se abstenga de ir un domingo por la tarde, pero Barcelona se ha convertido en una atractora de turistas sin piedad. Lo bueno es que los que se acercan al CaixaForum no van borrachos (tal vez resacosos, pero no hablan que es lo que importa), así que no os la perdais.

 

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