Cuando la historia no se borra, sigue en las cunetas. Trece Rosas

placa-13-rosas

Atrás quedan muchas mujeres, muchas víctimas, así lo cuentan nuestras cunetas (mientras lo calla Televisión Española, la pública, por cierto). Pero hoy es el día de las Treces Rosas, porque tal día como hoy, cinco de agosto pero de 1939 -esto es, hace 74 años- eran fusiladas en la Cárcel de las Ventas, trece chicas (siete eran menores de edad) por pertenecer a las Juventudes Socialistas Unificada, JSU, una organización política juvenil española fundada en marzo de 1936 como resultado de la fusión de la Unión de Juventudes Comunistas de España del PCE y las Juventudes Socialistas de España del PSOE.

Su delito era el de “adhesión a la rebelión”, es decir, de defensa de la Segunda República, legal y legítimamente constituida. Al margen de los detalles tiernos, como el de la carta de Julia Conesa,

“Madre, madrecita, me voy a reunir con mi hermana y papá al otro mundo, pero ten presente que muero por persona honrada. Adiós, madre querida, adiós para siempre. Tu hija que ya jamás te podrá besar ni abrazar…. Que no me lloréis. Que mi nombre no se borre de la historia”.

U otros detalles (reacciones, actitudes, que si se confesaron o no, que si esperaban ver a sus allegados antes etc..) sobradamente conocidos y divulgados ya en tal día como hoy.

Que mi nombre no se borre de la historia, que suele dar lugar a infinidad de titulares, y con razón, porque las trece rosas se convertieron en un símbolo desde el mismo momento en que fueron ejecutadas. Su historia fue corriendo de boca en boca en la cárcel, y de ahí, hasta el homenaje de hoy. Esa cadena ilustra no ya la resistencia, sino el camino de la recuperación de nuestra memoria, de todas las víctimas, por supuesto de las mortales -ya fueran en un paredón, o dejándolas morir- pero también de las que sobrevivieron (carreras truncadas, ostracismo) que sufrieron la represión en diferentes grados. Y de esos miedos, estos silencios, y de estos silencios, amnesias crueles, y de esas amnesias, miedos, silencios, estos hachazos a nuestros derechos. Y estas lágrimas

Toda esa vergüenza es la que en días como hoy y en actos como los de hoy sale a la luz y al sol de este mes de agosto. Tal día como hoy de 1939. Nos quedan historias que no se deben borrar en las cunetas.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s