La Historia a manos ¿de quién?

guerra-civil

Hace tiempo que sabemos que la Historia no la hacen los vencedores; hasta ayer a esta hora de la mañana las corrientes de interpretación eran en función de los intereses presentes y en el sentido de legitimar o deslegitimar actitudes, formaciones, etc… Es decir, la historia, el pasado -que no es lo mismo- como arma arrojadiza por encima de los esfuerzos de nuestros historiadores por investigar -ahora sí- el pasado.

En estas lides, hasta ayer, como decía que surge de la nada ¿de dónde? el Diccionario Biográfico Español, en el que se salta no sólo las investigaciones recientes (y no tanto), sino que atenta contra la dignidad, contra la memoria. La definción de Franco que tilda de ‘autoritario’ pero que se resiste a llamarlo ‘totalitario’,  es un desafío directo a las sensibilidades sólo a la altura de interpretar la Guerra Civil como ‘una cruzada’ y ‘una guerra de liberación’. En cambio, no tienen ningún problema, ni ningún pudor en afirmar que Juan Negrín sí fue un dictador. ¿Qué pretenden?

A vueltas con Paracuellos

Otra de las lindezas: El Diccionario Biográfico Español entiende que Carrillo “aplicó una política de terror revolucionario que compartieron todas las organizaciones del Frente Popular. […] Coincidió así con los asesinatos de Paracuellos y Torrejón de Ardoz, donde varios miles de personas de toda edad y condición, en gran parte sacadas ilegalmente de las cárceles madrileñas, fueron fusiladas sin más. Carrillo nunca ha asumido su responsabilidad en estas matanzas”.

Los autores de esta entrada del Diccionario Biográfico han llegado a asimilar el léxico, las palabras y el punto de vista del bando vencedor, porque sí, hubo vencedores y vencidos, algunos los guardan nuestras cunetas. Después de los 40 años de duelo sin piedad ni libertad. Con el alma despiadada fusilaba día tras día, campos de concentración donde la gente moría, esta obra irrumpe como una daga en las memorias.

Las pistas no hay que buscarlas muy lejos, sólo hasta 1998 cuando José María Aznar, aprobó esta subvención, gestionada por el Ministerio de Educación y Cultura que encabezaba Esperanza Aguirre. El tratamiento que se concede a Aznar en la obra también presenta importantes deformaciones, ocultando su política de acercamiento de presos etarras durante la tregua de 1998, ignorando su intento de manipulación informativa tras los atentados del 11-M y relacionando la caída de su Gobierno con “el aprovechamiento, desde la oposición socialista, del hundimiento del petrolero Prestige”. No comment

‘No es una Academia, es una caverna’

Ya sabeis, cuando parecía que podíamos llegar a una normalidad a este lado de los Pirineos, de repente…todo salta por los aires.

Salud

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